The Plants Sense es una instalación que explora nuevas formas de relación entre humanos y plantas a través de tecnologías capaces de hacer perceptibles señales que normalmente quedan fuera del alcance de nuestros sentidos. El proyecto conecta arte, ciencia y tecnología para aproximarse a otras formas de percepción y sensibilidad presentes en el mundo vegetal.
La obra se configura como un jardín interactivo en el que una serie de sensores registran en tiempo real las variaciones eléctricas que se producen en las plantas ante los cambios de su entorno, como la presencia de otros seres vivos o las variaciones en las condiciones ambientales. Esta información se procesa y se traduce en vibraciones, movimientos y sonidos de baja frecuencia, generando un sistema en el que son las propias plantas las que activan y modulan los diferentes elementos de la instalación.
Los datos recogidos por las distintas plantas se procesan de manera conjunta mediante un mapa autoorganizativo de Kohonen (SOM), de modo que el jardín funciona como un único sistema conectado. La información obtenida determina el comportamiento de una serie de plantas robóticas, interfaces blandas y una interfaz corporal integradas en la instalación.
A través de estos dispositivos, el público puede experimentar la actividad de las plantas desde diferentes formas de percepción. Las interfaces blandas permiten sentir sus variaciones mediante el tacto y la vibración, mientras que la interfaz corporal traslada estas señales directamente al cuerpo mediante vibraciones y sonidos de baja frecuencia.
The Plants Sense plantea así la tecnología como una extensión de nuestra percepción: una herramienta de mediación capaz de traducir y transmitir señales vegetales que, debido a las limitaciones de nuestro sistema sensorial, no podemos percibir directamente. La instalación propone un espacio de encuentro entre diferentes formas de vida, abriendo nuevas posibilidades para observar, sentir e interpretar la actividad de las plantas.